Lo primero: que nadie imagine que cuando hablo del cerdo estoy tratando de insultar a Isaías Carrasco. Es sólo que ése es el valor que debió tener Isaías -su vida, su persona- para quien prescribió su muerte.
Cuantas más vueltas le doy al asunto, más parecidos encuentro con lo que sucedió el 11-M. Porque también la muerte de Isaías Carrasco se preparó como una celada contra el Partido Popular. Si los líderes del PP hubieran decidido sacar tajada de esa muerte echándosela en cara a Zapatero a dos días de las Elecciones -que parecía la salida más evidente- los socialistas habrían transformado la jornada de reflexión en una jornada de crucifixión del partido de Rajoy.
Los sucesos del 13-M habrían sido una broma, y las acusaciones de aprovecharse de las víctimas y los insultos de carroñeros se habrían apoderado del cerebro de cada votante español. Pero por una suerte incomprensible -que habla a las claras de la bonhomía de los populares- sus líderes decidieron no aprovecharse del tema y condolerse, en cambio, de la familia de la víctima.
Ahora me estoy preguntando si la interpelación de Patxi López a Rajoy en la capilla ardiente no tuvo como objetivo -deliberado sí, deliberado- provocar esa reacción por parte del PP.
Aunque sin duda debo estar equivocado, como demuestra la presencia de la plana mayor de los socialistas en el entierro de Isaías. Con Patxi y Eguiguren en la primera línea de portadores del féretro, que habla bien a las claras de su tranquilidad de conciencia.
Y de sus ganas de salir en la foto, dicho sea de paso.
1 comentario
Marzo 10, 2008 a las 9:04 pm
Hay algo claro: los etarras serán sanguinarios pero no son idiotas; un muerto “pepero” probablemente hubiera originado reacciones mas erráticas.
Todo y que creo que ZP hubiese ganado sin el asesinato de Isaias Carrasco, estoy seguro que ETA no iba a dejar cabos sueltos y necesitaba disparar la participación.
Suerte con el blog!