Hace ya algún tiempo que algunos empezamos (pretérito indefinido) a preguntarnos quién era ‘el general’ de ETA. En una determinada época las acciones de la banda parecieron tan milimetradas, y con unos objetivos tan bien diseñados, que parecía imposible que semejante estrategia pudiera nacer en los cerebros de gentes como Pakito, el Ghadaffi, Josu Ternera y demás aizkolaris vocacionales.
Luego la banda se debilitó y el concepto del ‘general de ETA’ pasó casi al olvido: daba la impresión de que la banda hacía lo posible por sobrevivir y malamente lo lograba. Aunque a lo mejor solamente era que, por algún motivo, a los terroristas les estaba interesando mantener un deliberado perfil bajo.
Hasta que llegó el último día de campaña de las Elecciones 2008. En aquel día ETA asesinó al ex-concejal socialista Isaías Carrasco. A primera vista, parecía que la acción era un simple castigo a los socialistas por parte de una ETA despechada. Una vendetta de quiero-y-no-puedo. ETA mataba electoralmente, pero no se podía ver aún a quién trataba de beneficiar.
Pero esa misma tarde llegaron las manifestaciones de abertzales en Bilbao y Pamplona pidiendo la abstención. Fueron esas manifestaciones las que dieron la clave sobre las verdaderas intenciones de ETA. Y comprendí que la estrategia era extremadamente alambicada y sutil para favorecer -otra vez- a los socialistas. Una estrategia propia de una mente notable.
En la primera parte, ETA asesinaba a un hombre indefenso, sin culpa y sin notoriedad alguna, delante de su familia. Difícilmente se hubiera podido imaginar un asesinato más repugnante, y ETA lo sabía. Con esa muerte, ETA se granjeaba el asco, el odio y el rencor de la mayor parte de los españoles. Y lo hacía deliberadamente.
En la segunda parte, ETA se manifestaba por la abstención. Y lo hacía también deliberadamente, porque sabía que esa manifestación era un llamamiento a la participación del resto de la sociedad española. Una participación que, como se había dicho hasta la saciedad, favorecía a los socialistas.
Y así fue: el nivel de participación llegó al 75 por ciento de los votantes, uno de los niveles más altos de la historia de la democracia española.
Es forzoso, pues, volver a hacerse la pregunta: ¿Quién es el ‘general’ de ETA?
1 comentario
Marzo 11, 2008 a las 3:07 am
Después de ganar, podemos negociar cuando queramos.
http://sinblancaporelmundo.wordpress.com/2008/03/07/queremos-negociar-con-eta-pase-lo-que-pase/